Lo que en tu amor más me atormenta, es que no pueda quererte más...Y lo que a mis cinco sentidos más angustia es que solo sean cinco...Una mujer extraordinaria como tú, necesita extraordinarios sentimientos, pasiones extraordinarias, extraordinarias lágrimas
y una cuarta religión que tiene sus normas y sus ritos, su paraíso y su infierno. Una mujer como tú, necesita libros que para ella sola sean escritos, y una especial alegria para ella sola, y una sonrisa especial para ella sola, y un tiempo con millones de cuartos que sólo ella habite... Pero yo, pobre de mí, no puedo moldear los segundos en forma de anillos y ponerlos en tus dedos, porque el año se ordena por meses, los meses por semanas, las semanas por días, y mis días están dictados por el paso de la noche y la mañana en el violeta de tus ojos.
Lo que más me atormenta del lenguaje... Es que no sea suficiente...Y lo que más me angustia de la escritura es que no te describa. Eres una mujer difícil...una mujer que no ha sido escrita... Mis palabras jadean como caballos en tus colinas...y no son suficientes para cruzar tus iluminadas distancias...No hay dificultad contigo...mi dificultad es el alfabeto...que con veintisiete letras, no me basta para cubrir un centímetro de tu cuerpo...ni para elevar una plegaria de agradecimiento a tu bello rostro...¿Qué propones que haga para corregir mi lenguaje y apartar esta lejanía entre el barro y los dedos, entre tu lisa extensión y mis enterrados ríos en el hielo, entre el océano de tu cintura y la avidez de mis naves en descubrir la redondez de la tierra?
Tal vez estés satisfecha porque te considero como las princesas en los libros infantiles y te dibujo como a los ángeles en el techo de las iglesias, pero yo no lo estoy. Podría dibujarte mejor, distribuir rosa y oro alrededor de tus nalgas; pero el tiempo me sorprende y dudo entre el color del cobre... y el blanco, entre la somnolencia ... y el mar, entre las uñas de la pasión... y la carne de los espejos, entre las líneas inclinadas... y las líneas rectas... Tal vez estés satisfecha, como todas las personas, con alguna pesada poema de amor... mientras que yo, insatisfecho con tus satisfacciones, tengo cientos de palabras que se me ofrecen sin aceptarlas...y cientos de poemas sentadas durante horas en la sala de espera disculpándome con ellas...Pues yo no busco una poema para una mujer... sino tu poema... a ti.